El consumismo nos está consumiendo, pero aún estamos a tiempo

Tengo que ser sincera, desde hace apenas unos pocos meses es que empecé a crear conciencia de la gran cantidad de desechos que he generado durante toda mi vida y con los que he aportado a la contaminación del planeta. Bolsas plásticas, productos de belleza, papel en exceso, aparatos electrónicos, envolturas de mecato y comida chatarra, empaques de medicamentos y un sinnúmero de productos para el aseo personal y el consumo humano. Es triste y abrumador decirles esto, pero el darme cuenta, me ha servido para buscar soluciones sencillas que me brinden una vida libre de cosas innecesarias para estar libre de equipaje.

Engañosamente, durante años hemos querido simplificar nuestra existencia en el planeta a cambio de contaminarlo con enlatados porque no tenemos tiempo para cocinar, productos de limpieza para el hogar porque nos hemos dejado vender la idea de que necesitamos uno para cada rincón de la casa, un kit de cremas y maquillaje para vernos jóvenes y radiantes, una colección de prendas de vestir para vernos diferentes cada día cuando finalmente nos gusta usar el mismo pantalón y los mismos zapatos.

¿De dónde vienen las cosas que compramos?

Gracias a mi constante preocupación por el planeta y por los daños irremediables que le he ocasionado, es que me he puesto en la tarea de informarme sobre mejores prácticas ambientales, origen de los productos que suelo consumir y cambios que puedo hacer en mi rutina para ser parte de la solución y no seguir siendo parte del problema.

Pero en esta oportunidad quiero enfocarme en el plástico y las fuentes fósiles que son los principales responsables del daño ecológico:

El plástico

Necesita más de 500 años para descomponerse por completo. Esto significa que cada pieza de plástico que se ha producido desde 1860 (año de su creación) aún está entre nosotros, y por lo general, van a parar al mar donde los animales lo confunden con comida muriendo al año más de un millón de aves, peces, ballenas y tortugas.

Además, se necesita 24 millones de galones de petróleo (fuente de energía no renovable que genera guerra en el mundo) para producir 100 millones de botellas plásticas.

Es uno de los materiales más usados para la fabricación de infinidad de artículos como envases de bebidas y alimentos, bolsas plásticas, pitillos, productos desechables, celulares, computadores, juguetes, tuberías de agua, mangueras, cepillos de dientes, muebles…. La lista es interminable por tener propiedades de elasticidad y flexibilidad. Es fácil de moldear, generalmente tiene un bajo costo de producción, posee baja densidad, es impermeable, buen aislante electrónico, acústico y térmico, resistente a corrosión, pero si se quema es muy contaminante.

Lo grave de todo esto, además de su fabricación, es el uso que le damos. Porque como ves es un elemento que dura más que nosotros. No importa si tenemos un termo de plástico que usamos a diario para consumir agua que envasamos en casa pero sí importa que cada día vayas al supermercado a comprar este mismo elemento y que cada día termine en la basura.  Por esto es que me parece tan innecesario los platos, vasos, cubiertos y pitillos desechables que usamos una sola vez, mejor visita lugares donde te sirvan el almuerzo en platos de vidrio o cerámica.

En internet hay muchísima información para aprender a vivir sin él, pues hay otras opciones mucho mejores como el vidrio que es 100% reciclable en un número indeterminable de veces, demostrando así que es uno de los materiales más respetuosos con el medio ambiente. Por lo pronto yo les recomiendo visitar a los amigos de Vivir sin plástico y Sin plástico.

Aquí también les dejo una entrevista que le realizó Laura Rivas (España) a Mariana Matija (Colombia) de Cualquier cosita es cariño, una de mis blogueras preferidas en el tema sostenible.

Fuentes fósiles: 

En el documental producido por Leonardo DiCaprio, Before the flood, que estrenaron hace poco en NatGeo, explican de una forma perfecta y real, el daño que le hace al planeta el uso de estas fuentes producidas por carbón, petróleo y gas natural, recursos no renovables que con el uso exagerado se están agotando y liberando dióxido de carbono (CO2), un componente natural del aire que se ocupa de crear un efecto invernadero para mantener en equilibrio la superficie y que la Tierra ni se caliente ni se enfríe en exceso como lastimosamente está pasando ahora por su aumento incontrolable.

En el periódico alemán DW encontré una explicación muy clara sobre las consecuencias del rompimiento del ciclo natural del CO2 y las acciones atroces que está haciendo el hombre para conseguir más de estos recursos:

“Y no se trata solamente de la combustión de materiales fósiles, es decir, de carbón, petróleo y gas. También la creciente destrucción de áreas naturales, especialmente de superficies forestales, contribuye a desestabilizar este equilibrio. Se trata de zonas que, durante el desarrollo del planeta, han almacenado CO2 a lo largo de milenios. Su destrucción libera miles de millones de toneladas de gases de efecto invernadero en un corto periodo de tiempo”.

Y lo más triste es que países como Estados Unidos (y ahora con Trump como presidente electo ¿?), Japón, China, brasil y Colombia (así no sea potencia) basan su economía en este tipo de combustibles para el transporte y la generación de electricidad.

En Before the flood, Michael Brune, director ejecutivo de Sierra Club, la organización medioambiental más grande e influyente de Estados Unido, dice:

 “En las primeras décadas del siglo XXI para poder mantener nuestra dependencia en los combustibles fósiles, llegamos a muy riesgosas y extremas nuevas fuentes. Vemos cosas como remover fuentes de montañas de carbón, taladrar por gas natural, perforación petrolífera costa afuera y arena bituminosa  que es la forma más devastadora de producir combustibles fósiles. Eliminan enormes bosques, el agua en arroyos y ríos es envenenada, eso tiene grave impacto en la vida salvaje, comunidades nativas y requiere de una enorme cantidad de energía solo para obtener nuestros tanques de combustible. No existe un combustible fósil limpio”.

Muchos son los intereses políticos y económicos alrededor del mundo sobre este tema, que no han permitido que la energía sustentable (solar, eólica, hidráulica, mareomotriz, geotérmica y undimotriz) evolucione. Sin embargo, países como Alemania, Dinamarca, Italia, España, Suecia y Holanda ya la utilizan para producir energía y mover sus vehículos. Incluso los habitantes la producen en sus casas.

Por primera vez en la historia, el Papa se ha pronunciado y ha difundido su preocupación al crear la encíclica, titulada Laudato Si (Alabado Sea), que no es más que un documento de 190 páginas, dedicado a la protección ambiental, donde trata temas como el calentamiento global, la actividad humana, la deuda ecológica de los países ricos con los países pobres, la creación de instituciones internaciones fuertes que tengan la potestad de sancionar a quienes incumplan las normas, presión a los líderes políticos y sacrificio individual.

“Muchos de aquellos que tienen más recursos y poder económico y político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas, tratando solo de reducir algunos impactos negativos del cambio climático”, Papa Francisco

Por eso, antes de encender tu vehículo, pregúntate qué le estás haciendo al planeta… ¿Es necesario utilizarlo para ir a la esquina a comprar pan y leche? ¿No será mejor ir caminando y disfrutar del paisaje? ¿Y si en vez de utilizar el ascensor para ir a un quinto piso, subes mejor por las escaleras? ¿O qué tal si dejas de comprar tanta ropa, disfrutas más la que ya tienes y solo compras cuando realmente la necesites?

Mi invitación hoy es a vivir una vida más simple y disfrutar de lo verdaderamente importante. Antes de comprar algo pregúntate si realmente lo necesitas, invierte en productos elaborados con procesos amigables con el medio ambiente y en empresas locales, cuestiónate de dónde viene lo que estás comprando, come más frutas y verduras y menos alimentos de origen animal, compra en la plaza y menos en grandes cadenas de mercado, come más en casa y menos en la calle, carga una bolsa de tela contigo para evitar usar bolsas plásticas, sé curioso, no dejes que te lo cuenten, infórmate, busca lugares que te conecten con la naturaleza y te alejen del agite diario…

¿Algunos de estos consejos hacen parte de tu vida? ¿Tienes otros que nos puedas recomendar? ¿Cómo vas en la búsqueda de una vida más ecoamigable y feliz? Cuéntamelo en los comentarios.

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5 thoughts on “El consumismo nos está consumiendo, pero aún estamos a tiempo

  1. Me encanto este artículo, más que cierto. No dejes que el consumo te consuma, apoya el mercado local, manten bolsas de tela en tu bolso, evita productos que estén sobre empacados, compra a granel, separa los residuos, haz tu propia huerta. El medio ambiente te necesita, todavía estamos a tiempo de cambiar nuestros hábitos de vida.

  2. Es una gran batalla de aquellos que contribuimos con el cuidado del planeta contra los que no son conscientes del daño que sigue teniendo en la actualidad y además irreversible. Debemos de crear una conciencia más clara entre todos para que se reduzca considerablemente la destrucción que poco a poco va acabando con la vida en la tierra.

    1. ¡Diego hola! Es verdad lo que dices pero creo que cada vez podemos ser más los que actuamos responsablemente y es una tarea nuestra educar y difundir las buenas prácticas y los daños ambientales para que más personas se unan. El planeta nos necesita no solo para las futuras generaciones sino principalmente para la nuestra…

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